… que atrae gente. Y por eso no hemos estado solos ni un momento.
En marzo, llegó el Manu camino a Varanasi, con su flauta, con sus historias de Australia, con su longui y miles de recuerdos. Nos dejó un cuadro que ilumina el salón. Al mismo tiempo se pasaron a cenar Lyndsey y Mary, nos hablaron de Londres y el feminismo. Luego llegó Yosune, que sigue por aquí yendo y viniendo de Indonesia, de Myanmar, de Tailandia, decorándonos la casa y trayéndonos historias. Entonces llegó Dawei, el mismo que conocimos en Pakistan y nos reencontramos en China, recién venido de con su queso y su quijote bajo el brazo y aunque no queríamos que se marchase, se fue raudo y veloz en la Rocinanta que le compró a Antonio. El Antonio que planea viajar durante 15 años con Ana que venían de Laos y se iban a Myanmar, que nos dejaron un salmonejo y una paella, los polvos mágicos para poder volver a repetirlos y muchas ganas de volver a encontrarlos en algún otro sitio. Entonces se fueron el Dawei y Ricardo a Laos en moto, a escribir sus diarios y llenarse de tierra. Y Ricardo volvió con Laura y Bea, jugadoras de rugby profesional, con las que Ricardo jugó a touch. Y a la vez que Laura y Bea llegó Katrien, a la que conocí en Paraty el año pasado, que guay volver a verla! acompañada de Tom, Kike y Belén. Y cuando se fueron llegó el Rob, que venía de encontrarse con el Dawei en Kunming y estuvo también unos días contándonos cosas de aquella zona de Yunnan donde no nos importaría vivir. Y cuando se marchó volvió Yosune que nos acompaña de nuevo.
Y es que a veces tenemos la sensación, que como en aquel banco verde en el que nos conocimos, el mundo te puede pasar por delante sin moverte, mientras nosotros sentados en la terraza, tomado mate y comiendo madalenitas de chocolate, esperamos a mei.
Welcome.
Estamos en Phnom Penh, Camboya.
Tengo una barriga
Kep
Si Kampot es conocida por su pimienta negra, Kep lo es por sus cangrejos, así que decidimos acercarnos al mercado matutino para probarlos. Lo habíamos intentado al llegar, lo habíamos vuelto a intentar en la isla del conejo y de nuevo la noche que volvimos a Kep, pero no había manera. Teníamos que acabar yendo a aquel mercado matutino como última opción antes de nuestro autobús de vuelta, porque allí nos estaban esperando Antonio y Maruxiña. Una camiseta la selección española de fútbol (con la estrella!), fue suficiente para que el Dawei se pusiera a hablar con ellos y poco depués de sentarnos todos a comer cangrejos cocinados frente al mar, para que aceptara comprarles la moto. (…)
La teoría de los conjuntos de Russell
Bertrand Russell se preguntó: “¿Puede un conjunto tenerse a sí mismo como elemento?”. Y se contestó: “Me parece que hay una clase de conjuntos que sí y otras que no”.
¿Puede un conjunto –que tiene como elementos a los conjuntos que no se contienen a sí mismos– ser un elemento de sí mismo? He aquí la Paradoja de Bertrand Russell.
La isla del conejo
Cruzando desde Kep ( a tres horas de la capital) a media hora en un colorido bote, se llega a la Isla del Conejo. Es sencilla con cabañas de paja y restaurantitos de familias en la costa. No está mal para escaparse unos días. Y nos acompaño el tío Dawei. Lo malo de ir en temporada de lluvias es que cuando llueve, llueve y mucho.
El espíritu del 15-M llegó hasta Camboya
Y fue la excusa perfecta para buscar a esos otros españoles que me habían dicho que había por aquí y que con los que no había coincidido. Después de haberme pasado toda la semana pegada a la pantalla del ordenador siguiendo los eventos y emocionándome a cada rato, preguntándome por qué no cogía un avión directo a la puerta del Sol, había encontrado una manera de estar, así que allí fuimos.
Nos reunimos delante de la embajada española. Una embajada que existe pero parece no operar mucho, porque cuando los contacté para votar me informaron que debía hacerlo desde la activa, en Bangkok. Así que aquí, una que se abstuvo a la fuerza.
Allí estuvimos, de todas partes, la mayoría mujeres, con pancartas para todos los gustos. Desde unas muy feministas, hasta otras contra la corrupción en la cooperación, o unas de 10.000 km para encontrar un trabajo. De nuevo, como en Sol, un grupo muy variopinto de gentes con los dientes largos por no poder estar allí, unidos por la indignación, por los pelos de punta que se nos ponían cada vez que veíamos los videos y los comentarios y emborrachados de esperanza.
Luego nos recorrimos la ciudad con las bicicletas decoradas hasta el monumento a la Independencia para hacernos la segunda foto a las dos, en pleno sol que te derrites de Camboya.
Fue la primera mani para el champiñón que estaba muy contento, mientras Ricardo que encontró el momento oportuno para plantarse la gorra del Che, le iba diciendo que estuviera atento y se contagiase de esa sensación tan embriagadora de gente que sin conocerse se une, porque simplemente quiere mejorar las cosas.
Esta mañana me ha despertado para que nos levantáramos a ver los resultados. Queda mucho camino por recorrer, pero como al viajar, todo empieza con un paso y hasta las generales nos queda todavía todo un año. Tenemos que organizarnos un poco mejor y evitar la abstención o desperdiciar votos con los nulos o en blanco (que de haber sido un partido, habrían sido el cuarto más votado) pero hay que mantener las ganas. Lo más difícil, que era empezar, ya lo hemos hecho. Y creo que hoy tenemos más razones que ayer, para seguir intentándolo. Viva la Spanish Revolution!
(la foto no es mia)
Indochina mon amour
Let’s go! from >yosune george on Vimeo.
Como estamos un poco vagos publicando fotos, os recomendamos este otro blog de una amiga que está viviendo un tiempo con nosotros.
Este video es obra del gran director con el que tenemos la suerte de viajar, porque sino ¿qué sería de nosotras? dos directoras de arte sin dirección alguna. Así que Ricardo, nuestro director de directoras de arte, fue capaz de organizar a la Yosune, a su falda al vuelo, a mi para que esperase sentada y a las niñas que pasaban por allí, haciendo uso de sus nociones de camboyano.











